
Un encuentro entre el cuerpo y su reflejo incompleto.
Dos figuras se observan desde un territorio inestable: el zapato como espacio de tránsito, identidad y movimiento. El espejo sin rostro devuelve una pregunta más que una respuesta, mientras el texto sugiere una búsqueda prolongada, un caminar extra para reconocerse. El collage construye una escena donde la identidad no es fija, sino un proceso en constante desplazamiento.
Este collage explora la idea de los mundos ocultos que conviven bajo la superficie de lo cotidiano. La superposición de texturas, capas de papel y fragmentos urbanos crea un contraste entre lo construido y lo orgánico. La figura de la ballena aparece como un símbolo de profundidad y tránsito entre espacios, sugiriendo que bajo lo visible —bajo la ciudad, bajo las estructuras— existe un territorio vivo que persiste y se desplaza silenciosamente.
Este collage aborda la memoria personal y el olvido de uno mismo como parte de la experiencia cotidiana. La figura femenina, el espejo y los elementos simbólicos —la mariposa, el faro, el texto— construyen una escena de introspección. La pregunta “¿Te olvidaste de ti?” funciona como un llamado de atención, invitando a revisar la identidad, el deseo y la propia presencia. El collage se presenta como un espacio de confrontación suave, donde mirarse implica detenerse y recordar
Este collage explora la relación entre el espacio doméstico y lo natural, borrando los límites entre interior y exterior. La irrupción de la fauna marina en un ambiente cotidiano sugiere una convivencia forzada pero necesaria, donde la vida se abre paso más allá de lo humano. La imagen invita a repensar el hogar como un espacio poroso, atravesado por memorias, ecosistemas y presencias que no siempre vemos, pero que habitan silenciosamente.
Este collage aborda el cuerpo como un territorio atravesado por discursos históricos, sociales y simbólicos. La superposición de titulares, figuras geométricas y textos fragmentados construye una escena de tensión entre rigidez y movimiento. La idea de “liberalización de estereotipos” aparece como un gesto de ruptura: desarmar estructuras impuestas para permitir nuevas formas de existencia. El collage se presenta así como un espacio de resistencia y transformación.
Este collage explora la relación entre lo corporal y lo cósmico, entendiendo el corazón como un punto de conexión entre el individuo y el universo. El espejo funciona como portal: refleja un interior que no es solo biológico, sino también simbólico y expansivo. La obra sugiere que el cuerpo es un territorio atravesado por fuerzas mayores, donde lo íntimo y lo universal laten en sincronía.
Un rostro se arma a partir de fragmentos: palabras ajenas, un animal protector, una mirada que permanece. El collage habla de identidad y de la necesidad de diferenciarse, de decir quién se es —y quién no— cuando el relato externo intenta nombrarnos. Entre nubes, agua y texto, la imagen construye un espacio íntimo donde la mirada se sostiene como un acto de resistencia.
Este collage explora el cuerpo femenino como un territorio autónomo y en constante transformación. La figura en desplazamiento, acompañada de elementos naturales y ornamentales, sugiere una apropiación del espacio y del deseo desde la acción y el movimiento. La obra propone una lectura del cuerpo no como objeto, sino como lugar: un territorio que se define desde quien lo habita.
Este collage explora el gesto humano como acto simbólico y relacional. La figura desnuda, el ave y el fruto construyen una escena de tensión entre deseo, ofrenda y comunicación. El fondo fragmentado sugiere un espacio mental y temporal atravesado por recuerdos y estructuras. La obra propone una reflexión sobre el acto de dar: no como garantía de respuesta, sino como afirmación de presencia y voluntad.
Un caballo blanco emerge entre bocas, frutas, flores y fragmentos de arquitectura. Las imágenes se superponen sin jerarquía, como si el mundo se ofreciera entero a la mirada. El collage celebra el asombro y la curiosidad, recordando que lo extraordinario no está lejos: habita en la forma en que observamos y nos abrimos a lo que nos rodea.
Este collage aborda la idea del renacer como un proceso colectivo y cuidadoso. El nido, los hilos y los elementos naturales construyen una metáfora de reconstrucción, donde el mundo —fragmentado y frágil— es sostenido por gestos mínimos pero firmes. La obra propone una reflexión sobre la posibilidad de volver a empezar desde el cuidado, la memoria y la conexión con lo vivo.
Este collage explora la ciudad como un espacio simbólico y habitable, donde lo cotidiano y lo ceremonial se entrelazan. La composición articula elementos urbanos, gestos humanos y referencias naturales para construir un umbral visual. La obra invita a pensar el tránsito urbano no solo como desplazamiento, sino como experiencia sensible, cargada de memoria, posibilidad y apertura.
Este collage explora la idea de unidad desde el cuerpo y la intimidad. La repetición de la figura femenina, el gesto de contacto y los elementos simbólicos construyen una escena donde el encuentro se vuelve central. La obra sugiere que la unidad no implica pérdida de identidad, sino un espacio compartido donde dos presencias se reconocen y coexisten
Ale_collage es una aprendiz de collage radicada en Chile, cuyo trabajo se desarrolla principalmente desde el collage analógico. Su obra se construye a partir de fragmentos —imágenes antiguas, figuras humanas, objetos cotidianos y elementos naturales— que dialogan entre sí creando escenas cargadas de extrañeza, humor sutil y sensibilidad.
En sus composiciones, el collage aparece como un acto de recomposición: cortar, unir y resignificar imágenes para explorar emociones, recuerdos y estados internos. Sus piezas suelen habitar un territorio intermedio entre lo íntimo y lo surreal, donde el cuerpo, la memoria y el movimiento se rearman desde lo fragmentado.
Más que una búsqueda de perfección técnica, su práctica se define por la experimentación constante y el aprendizaje, entendiendo el collage como un lenguaje abierto, intuitivo y profundamente personal.